Es algo en lo que a priori no se piensa, pero lo cierto es que cuando se tienen niños pequeños la espalda se resiente de manera especial. Y con razón, probablemente no haya otro momento en la vida de una persona en el que su fuerce tanto la zona lumbar, se coja tanto peso y se tiente de tal manera a la suerte con posturas arriesgadas.

Si tienes niños pequeños, es importante que tengas un buena higiene postural y que prevengas, en la medida de lo posible, posibles lesiones.

A continuación hablamos de algunas situaciones cotidianas, que conllevan en ocasiones un reto físico para padres y madres:

Amamantar o dar el biberón

La posición tanto de la madre como del bebé es crucial para que ella está cómoda y para que éste pueda succionar bien. La tripa del bebé tiene que estar en contacto con la tripa de la mamá y su cabeza alineada con su cuerpo. El cojín de lactancia se puede utilizar pero hay que evitar que el bebé se quede ‘panza arriba’ y tenga que ladear la cabeza para mamar. Además, lo correcto es acercar el bebé al pecho y no el pecho al bebé.

Padres y madres deben elegir una postura cómoda sea cual sea el tipo de alimentación que reciba el bebé, pues es un tiempo para compartir y la situación debe ser la más relajada y favorable posible para la creación del vínculo.

Transportar al bebé

En los últimos años se ha extendido el uso de fulares y mochilas portabebés. La diferencia entre ambos sistemas es que los fulares permiten una postura más ergonómica del bebé y reparten mejor su peso al transportarlo.

Aunque existen mochilas de porteo ergonómico, son más comunes las mochilas en las que las piernas del bebé cuelgan hacia el suelo y su espalda queda recta, lo que genera tensión en su espalda. En el caso de los fulares portabebés, el cuerpo del bebé toma una posición más similar a aquella que tenía en el útero, con la espalda en forma de C, las rodillas flexionadas por encima de las caderas y separadas entre sí unos 90 grados.

De paseo en el carro

Es importante adaptar la altura de la silla a la altura de la persona que la lleva para que ‘los tiradores’ queden por encima de las caderas y evitar las posturas que lleven a encorvar la espalda.

En llano es mejor mantenerse cerca del carro y recordar empujar con todo el cuerpo y no sólo con los brazos. Cuando estemos subiendo escaleras ‘tirando’ de la sillita hacia arriba sobre los escalones hay que intentar doblar las rodillas y ayudar a la espalda con las piernas y el abdomen. Después de subir una cuesta, la posición del cuerpo debe volver a la postura en la que la espalda esté recta y los hombros hacia atrás.

Respaldaecoger juguetes

Con niños pequeños en casa te agacharás continuamente, porque les encanta tirar cosas al suelo y porque no te quedará otra opción si quieres que los juguetes estén recogidos, sobre todo al principio.

Cada vez que te agaches, intentar adelantar una pierna con respecto a la otra para que la pierna de delante reciba más peso y tome fuerza al incorporarnos. Es más saludable inclinarnos movilizando la articulación de las caderas en vez de doblar el tronco desde la cintura.

Alzar al bebé

Para levantar al niño del suelo hay que doblar siempre un poco las rodillas, evitar la inclinación con las rodillas rectas y sacar fuerza del abdomen para proteger las lumbares y la espalda. Cuando se coge al bebé de la cuna hay que intentar desbloquear las rodillas y pegar el bebé al cuerpo antes de incorporarnos.

En el baño

Las típicas bañeras de patas de tijera con cambiador ayudan a mantener posturas erguidas al bañar al bebé en los primeros meses de vida. Una idea para que descanse la zona lumbar es que mientras estés de pie bañando al bebé puedas tener un pequeño taburete sobre el que descansar una de las piernas.

Cuando le pases a la bañera tradicional, ponte de rodillas junto a la bañera con una toalla o un cojín debajo.

Durante los primeros años de vida de tu hijo tendrás que hacer mucho esfuerzo físico. Es importante que cuides tu higiene postural para que tu espalda no se resienta.

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