Son muchas las molestias y las sensaciones que a lo largo de los meses de embarazo notarás en la tripa. En algunos momentos te tirará la piel, en otros será un dolor muscular. A veces la postura que adopte tu bebé te hará sentir incómoda, pero sin duda, una de las cuestiones que más te preocupe es saber identificar cuándo una molestia es una contracción de parto y cuándo no.

Si tu barriga se contrae de forma rítmica y no sabes si se trata de contracciones de Braxton Hicks o de las contracciones de parto, consulta a tu médico o a tu matrona. De todas formas hay información que puede ayudarte a que las distingas por ti misma.

Las contracciones durante el embarazo pueden ser algo normal. Aún así antes de la semana 37 de embarazo pueden dilatar el orificio uterino y provocar un parto prematuro.

Las contracciones premembaaturas pueden estar provocadas por infecciones, una rotura de bolsa amniótica prematura, por el estrés, por una cantidad demasiado elevada de líquido amniótico, un infección urinaria etc. La terapia depende de la semana de embarazo. Por debajo de la semana 34, normalmente te administrarán medicamentos que bloqueen las contracciones.

Las contracciones falsas suelen ser irregulares en el ritmo y en la intensidad del dolor. Son contracciones relativamente molestas, que ablandan y acortan el cuello uterino (borran el cuello del útero), sin dilatarlo aún, por lo que no son contracciones de parto.

Si notas este tipo de contracciones, coméntaselo a tu matrona o al médico. Probablemente quiere decir que se acerca el momento del parto. Si te hacen una exploración se comprobará que, en efecto, sólo se trata de los “preparativos” de un parto que se está aproximando.

La duda de cómo son las contracciones, antes del parto la tienen casi todas las mujeres que no han dado a luz previamente y en muchas ocasiones también aunque no se trate de una mamá primeriza.

Cada mujer experimenta las contracciones de una manera, aunque mayoritariamente siguen un patrón más o menos similar, incluso la mayoría de las mujeres después del parto tampoco dan una explicación clara de las mismas ya que tienen recuerdos entremezclados de todo lo que sintieron durante el proceso. Esto se debe a la gran cantidad de hormonas, que una mujer libera durante y después del parto.

Hacia el final del embarazo es posible que puedas notar, cada vez más a menudo, contracciones (principalmente en la tarde o noche, o después de una larga caminata o ejercicio), que pueden durar un tiempo, y ceden con el reposo. La tripa se pone dura y puedes notar pinchazos en la parte inferior de la misma. Son molestias similares a las de la menstruación.

Sin embargo estas contracciones todavía son cortas, entre quince y treinta segundos y desaparecen después de un tiempo. Su tarea consiste en colocar al bebé de forma óptima en el útero a la vez que se prepara el cuello uterino para la posterior dilatación.

Por lo tanto estas primeras contracciones no solo son completamente normales, sino la buena señal, de que tu útero ya está haciendo preparativos para cuando se inicie la fase activa del parto, por lo que también se llaman contracciones de preparación (Braxton Hicks). Muchas mujeres ni siquiera notan estas contracciones, eso no es un problema en absoluto, sin duda las contracciones de trabajo de parto las notarán, son inequívocas en la mayoría de los casos: a medida que avanza el proceso, las contracciones crecen: cada vez son más frecuentes e intensas.

Los síntomas más claros del inicio del parto son los siguientes:

•Se puede sentir el bebé más bajo, presión en el pubis.

•Contracciones uterinas

•Calambres regulares

•Dolor de espalda y menstrual

•Punzadas en la zona vaginal profunda

•Aumento de la secreción vaginal, que será de color rosa o con restos de sangre

•Rotura de la bolsa amniótica

•Pérdida del tapón mucoso

Durante la etapa de parto activo las contracciones duran entre 30 y 90 segundos y se presentan en intervalos de 3 a 5 cada 10 minutos. La duración media del parto en el caso de primerizas es de entre diez y quince horas, las contracciones que dilatan el orificio uterino duran entre cinco y diez horas. En muy pocos casos, una primeriza puede dar a luz en dos o tres horas.

 

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