En el mercado existen una gran variedad de biberones, los hay de vidrio o de plástico, con tetina de silicona o de caucho, de mil diseños, formas y colores. Los biberones de vidrio tienen como ventajas que no absorben olores, son termorresistentes, es decir, que aguantan cambios bruscos de temperatura y además se pueden esterilizar a la perfección mediante distintos medios como pueden ser la ebullición, al vapor, en el microondas o utilizando sustancias desinfectantes. Este tipo de biberón lo suelen usar las madres en los primeros meses de vida del bebé ya que se limpia fácilmente, obteniendo una higiene más profunda.

Los biberones de plástico son más indicados a partir de los 6 meses, que es cuando el bebé empieza a manifestar el deseo de realizar cosas por sí mismo. Las características de estos biberones son muy parecidas a las del vidrio, por un lado resisten perfectamente las temperaturas, se pueden calentar, se pueden esterilizar y además son irrompibles. La mayor desventaja es que con el uso suelen cambiar de color, se vuelven más opacos y suelen amarillear. Las tetinas son una parte importante del biberón, ya que intentan sustituir al pezón de la madre.

Existen tetinas de diferentes materiales:

  • Silicona: La silicona es un material de color blanquecino transparente. No es tóxica y es bastante blandita.
  • Caucho: El caucho o látex es una goma natural que se extrae de la corteza de algunos árboles. Las tetinas de látex son bastantes resistentes, blanditas y elásticas, aunque con el uso es necesario sustituirlas por otras ya que suelen absorber tanto el agua como los olores.

Es recomendable utilizar tetinas especiales antirregurgitación, si su bebé padece regurgitación, ideada para administrar al bebé leche espesa que se asiente mejor en las paredes inferiores de su estómago. Este tipo de tetina es más grande y esta indicada para la irrigación correcta de la leche espesada.

 

Imagen: el aderezo

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