La glándula tiroidea es una glándula neuroendocrina, situada justo debajo de la nuez de Adán junto al cartílago tiroides y sobre la tráquea. Pesa entre 15 y 30 gramos en el adulto y está formada por dos lóbulos en forma de mariposa a ambos lados de la tráquea. La glándula tiroides regula el metabolismo del cuerpo, es productora de proteínas y regula la sensibilidad del cuerpo a otras hormonas.

Si esta glándula no funciona correctamente, se puede sufrir de hipotiroidismo (hipoactividad de la glándula) o hipertiroidismo (hiperactividad de la glándula). Estas enfermedades pueden tener efectos muy perjudiciales para la gestación si no se detectan y se tratan a tiempo, mediante un sencillo análisis de sangre.

HIPOTIROIDISMO: Este tipo de desequilibrio puede perjudicar el desarrollo psíquico del niño. Algunos síntomas que pueden aparecer:

• Fatiga
• Un aumento de peso inesperado
• Sequedad en la piel
• Intolerancia al frío
• Debilidad muscular
HIPERTIROIDISMO: Esta enfermedad puede aumentar el riesgo de que el bebé nazca con muy poco peso o que la madre sufra preeclampsia, una enfermedad que se caracteriza por una elevada presión sanguínea. Algunos síntomas que pueden aparecer son los siguientes:
Intolerancia al calor
• Calor en la piel
• Sudor
• Temblores
• Pérdida de peso
• Palpitaciones
Afortunadamente, muy pocas mujeres embarazadas sufren de una u otra forma de desequilibrio tiroideo. Pero si observa cualquier cosa inusual, es mejor que se lo comunique a su médico para no correr riesgos. Esté atenta a estos síntomas también cuando nazca el bebé, ya que 1 de cada 20 mujeres desarrollan problemas tiroideos después del parto.

 

Imagen: salud y medicinas

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