bebé dormir

El sueño es una necesidad fisiológica muy importante para nuestra salud. En la infancia el sueño es muy importante porque es un periodo de restauración y maduración cerebral. Durante las fases REM del sueño se consolidan los conocimientos aprendidos durante el día. Y en el primer año de vida es cuando en el cerebro se producen más cambios. Desde el momento del nacimiento se debe comenzar a enseñar hábitos del sueño adecuados. Aunque, más que enseñar conductas adecuadas, se trata más bien de no instaurar asociaciones indebidas, como por ejemplo acostumbrar al niño a dormirse en brazos de los padres, o con la luz encendida. Así, cuando el niño se despierte, porque es normal que lo haga y varias veces a lo largo de la noche, reclamará esa atención de los padres para volver a dormirse.

Los recién nacidos no se acostumbran a ser cogidos en brazos en los primeros 3 meses. La mejor forma de calmar al bebé en este momento es el movimiento delicado y las caricias o palmaditas suaves. A partir de los 3 meses es aconsejable intentar retrasar la alimentación nocturna. Si el niño llora por hambre se le dará algo menos de cantidad de lo que toma durante el día. Si el bebé se alimenta de leche materna debes darle un sólo pecho.

Debes procurar que el niño no se altere demasiado, evitando encender muchas luces, los ruidos, los juegos, etc… Generalmente, entre los 2 y 4 meses se puede eliminar la toma nocturna. También se  recomienda crear una rutina antes de irse a la cama. Por ejemplo, se le da un baño, jugamos un poquito, a cenar, contamos un cuento y a la cama, dar un besito de buenas noches y abandonar la habitación. Evita actividades que puedan sobreexcitar al niño justo antes de irse a la cama, como juegos muy activos.

 

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