Comer en familia es una sana costumbre que se está perdiendo. Cada uno lleva sus horarios y a los peques hay que llevarlos al comedor del cole. Sin embargo, hay un momento del día en el que, con un poco de esfuerzo, podemos coincidir todos en torno una mesa: la cena. Esta reunión familiar es el mejor escenario para compartir nuestras vivencias del día y aprendizajes así como para transmitir nuestros valores a los más pequeños comiendo en familia.

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Antes, cuando las madres se dedicaban únicamente a la casa, eran ellas quienes se encargaban de que nos alimentásemos como es debido. Pero hoy en día, todo ha cambiado. Madres y padres tienen sus respectivos trabajos y los niños tienen sus deberes del cole, por lo que, ahora más que nunca, resultan importantes los valores de la colaboración y cooperación en familia. Todos, incluso los más pequeños, pueden participar.

Te mostramos algunas ideas de IKEA para hacer de las cenas unas divertidas y productivas reuniones familiares:

  1. Reúnete todas las semanas con tu familia para acordar el menú semanal en un día y hora concreta. Según la edad de cada miembro puedes ponerles “tareas” para la próxima reunión. Al pequeño que está aprendiendo a hablar le pedirás que te diga 5 frutas en la próxima reunión, al que está aprendiendo a sumar le puedes pedir que busque en las etiquetas la caloría de cada alimento y sume en cada plato. Y los más mayores pueden alimentar su pasión por los viajes descubriendo nuevos ingredientes de los países más remotos y contar la historia de su origen y uso.
  2. La lista de la compra puede ser una tarea común si tienes un block en la nevera donde todos pueden ir apuntando cosas según se acaben.
  3. Poner la mesa, recogerla y meter los platos en el lavavajillas, son algunas de las tareas que desde bien pequeños pueden comenzar a realizar los pequeños. Comenzarán con los elementos que no se rompen, como servilletas y vasos de plástico, y poco a poco podrán coger confianza para ocuparse del resto.
  4. Solemos ser muy protectores con los pequeños, y por ello, les prohibimos muchas tareas como la de cocinar. Amasar, limpiar, pelar patatas, mezclar ingredientes, son algunas de las tareas que los pequeños pueden comenzar a hacer.
  5. Un huerto urbano también es una buena forma de que los pequeños estén entretenidos e involucrados con la comida sana. Planta perejil y otras hierbas aromáticas para comenzar, y poco a poco podrás ir aumentando la cosecha.
  6. Durante la cena resulta importante mantener una conversación amena y divertida en la que todos tengan voz. Para ello resulta importante que nos olvidemos de los móviles y la televisión y nos centremos en hablar del día a día, las anécdotas pasadas, las preocupaciones y los sueños de futuro.
  7. Deja para el final las mejores noticias para acabar de recoger y limpiar la cocina de forma divertida y que todos se vayan contentos a la cama.

Esperamos que estos consejos os resulten útiles para que comiendo en familia grandes y pequeños compartan y aprendan los valores de la colaboración y la alimentación sana.

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