Hay que tener en cuenta que las emociones más que obstáculos a los niños los ayudan a madurar y comenzar a tomar conciencia de todos los aspectos positivos o negativos que le rodean, e ir aprendiendo a vivir en los diferentes aspectos que se le presentan, cómo poder enfrentarlos y cómo saber sobrellevarlos hasta poder superarlos.
¿QUÉ DEBEN HACER FRENTE AL MIEDO?
Cuando son bebés, solo tienen miedo de los ruidos fuertes y a las alturas. Esas emociones los ponen alerta para poder preservar su vida. Pero, a medida que crecen, los temores se van incrementando. Tienen miedo a que no los amen, a fracasar, a enfermarse, a que sus padres fallezcan, a quedarse sólos…
Es importante que los padres elaboren y tengan presentes sus propios miedos, para no pasárselos a sus hijos. También, cuando un niño cumpla 5 o 6 años, algunos especialistas recomiendan que a los niños se les pueda contar algún libro con una historia que tenga o que le pueda producir un cierto terror o temor, que no sea muy extensa y que sea apropiada para su edad. La idea es que luego le pida que cierre los ojos y se concentre algunos segundos en su respiración, para relajarse. Cuando vaya recuperando la calma, hay que preguntarle qué es lo que sintió. ¿El objetivo? Que el pequeño tome conciencia que el miedo es nada más que una sensación, que cuando uno está relajado, desaparece.
¿QUÉ DEBEN HACER FRENTE A LOS CELOS?
Lo ideal es explicarles a los niños que sentir celos no es algo malo, ya que pueden ser un estímulo para expresar de otras maneras su potencial creativo. Pero, siempre y cuando no sean dominados por esa emoción. Ten mucha paciencia y trata de contarle cuentos en los que se describan situaciones muy similares a las que esté viviendo él.