– Las vacunas son una garantía a largo plazo, no un remedio transitorio. No existe ningún impedimento para que al niño no se le administre la vacuna, aunque en el momento puntual de hacerlo, padezca alguna enfermedad leve o una diarrea. Tampoco es impedimento que esté recibiendo un tratamiento con antibióticos.
– Las vacunas no interfieren con la alimentación. Aunque durante algún tiempo se ha creído que las vacunas deben aplicarse en ayunas, esto es totalmente falso. El niño debe respetar los horarios de sus comidas, incluso los días en que reciba algún tipo de vacunación.
– Respecto a la higiene, comentaremos que el niño debe ser bañado todos los días; incluso recibiendo la vacuna correspondiente.
– Es bastante habitual que el niño tenga algunas décimas o sufra malestar general en los días posteriores a la vacunación. Generalmente, es suficiente con administrar algún medicamento contra la fiebre recomendado por el especialista. Si el malestar continuase durante varios días, se deberá consultar con el pediatra.
– En el momento que un calendario de vacunaciones es interrumpido o está incompleto, no será necesario reiniciar la vacunación desde el principio. Puede retomarse en la etapa en que fue interrumpida.