Segunda parte. Continuamos detallándote los pasos de la técnica de inseminación artificial.

4.–Controles periódicos. Una vez que la mujer está en el proceso de inducción de la ovulación, ha de llevar unos controles hormonales y ecográficos periódicos, que son los que van a indicar cuál es el momento más adecuado para llevar a cabo la inseminación.

5.–La inseminación. “El momento idóneo para llevar a cabo la inseminación artificial se da cuando los ovarios están preparados, que es cuando podemos visualizar a través de la ecografía que tienen entre uno y tres folículos de unos 18 milímetros”, según los ginecólogos. Esto suele coincidir con el momento inmediatamente anterior a la ovulación. Sirviéndose de un espéculo (un instrumento ginecológico con forma de aguja), la muestra de semen se introduce, a través de la vagina, en el útero. La diferencia de la inseminación artificial con respecto a la fecundación in vitro es que en la segunda el óvulo y el espermatozoide se unen en una probeta en el laboratorio y no el propio cuerpo de la mujer.

6.–¿Una o dos en cada ciclo? Dependiendo de la clínica, se hacen una o dos inseminaciones en cada ciclo. Algunos centros realizan dos con la intención de tener cubierto durante más tiempo el periodo de ovulación. ¿La desventaja? Que la pareja debería acudir en dos ocasiones muy seguidas a la clínica.

¿Es un método con éxito?

La tasa de éxito de la inseminación artificial va desde un 15 por ciento cuando se trata de semen del propio cónyuge, a un 20 por ciento si se realiza con semen de donante. Generalmente la mayoría de los embarazos se consigue en las primeras cuatro inseminaciones artificiales, y no es razonable hacer más de seis si no se ha conseguido la gestación (siempre y cuando las respuestas del ovario y las recuperaciones del semen hayan sido adecuadas). En caso contrario, debe volver a evaluarse el caso.

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