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TU CUERPO TE HABLA: (2da parte)

Continuamos hablando sobre los diferentes indicadores que va diciendo tu cuerpo, indicándote que …¡Ha llegado la hora!

 Rotura de membranas: otra posibilidad es que notes como, repentinamente expulses mucho líquido. Eso significa que la bolsa se ha roto y que pierdes líquido amniótico. Esta rotura puede darse por el incremento en el ritmo, intensidad y cadencia de las contracciones, pero también puede ser un simple accidente: el bebé gira bruscamente o presiona alguna zona de la bolsa con alguna patada o algún codazo.

Qué debes hacer: tienes tiempo, aunque sin prisas pero sin pausas, conviene que caudas al hospital para que un profesional compruebe el desarrollo del parto. Un síntoma de urgencia hospitalaria es que el líquido no sea traslúcido  (como el agua de un coco) y que huela: se debe a la presencia de meconio, las primeras deposiciones del bebé, indica sufrimiento fetal y debe evitarse que el bebé lo trague. Si el bebé viene de nalgas es normal que salga algo de meconio, pero aun así debes acudir al centro  hospitalario.

Temblores: puedes notar que tiemblas… y que no puedes hacer nada por evitarlo. Son como escalofríos que no se pueden detener y que se deben a algo tan “simple” como los nervios. El cuerpo se libera así de la tensión acumulada. Esta situación puede darse también tras el nacimiento, aunque entonces se debe a la pérdida brusca del calor del bebé y los líquidos del parto, así como la placenta, te proporcionaban.

Qué debes hacer: lo primero, no preocuparte. Es un mecanismo que tiene tu cuerpo para relajarse y, desde luego, algo completamente normal. No te asustes, forma parte del proceso. Aunque lo que te sucede no tenga nada que ver con la temperatura exterior, si te abrigas un poco te sentirás mejor. También te reconfortará un masaje en la zona de la columna.

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