En el día de la celebración del Día de la Madre, más allá de los gestos habituales como los abrazos o las flores, existe una realidad poco visible: el papel de la maternidad como uno de los pilares fundamentales de la economía. En este contexto, la Fundación Madrina pone el foco en la importancia de reconocer el trabajo de las madres, a las que define como auténticas “CEO de la vida”, cuya labor diaria sostiene tanto el tejido social como el económico del país.
La Economía del Cuidado: El gigante dormido
Lejos de limitarse a un vínculo biológico, la maternidad se configura como un elemento clave en la estructura de la “empresa” más determinante de cualquier país: la familia. Según estimaciones recientes y el informe de 2024 de Oxfam, si el trabajo de cuidados no remunerado —asumido en su mayoría por madres— tuviera una valoración económica, alcanzaría al menos los 10,8 billones de dólares anuales a nivel global, una cifra que triplica el tamaño de la industria tecnológica.
En el caso de España, la Fundación Madrina calcula que este aporte podría representar hasta el 50% del Producto Interior Bruto. A su vez, datos de la OCDE correspondientes a 2023 respaldan esta idea, al señalar que en los países desarrollados las madres dedican, de media, tres veces más horas que los hombres a las tareas de cuidado, una labor esencial que contribuye a evitar la sobrecarga de sistemas como el sanitario o el educativo.
«Invertir en una madre no es asistencialismo, es una estrategia financiera de alto rendimiento», afirma Conrado Giménez, presidente de la Fundación. «Cada vez que una madre educa, cuida o protege la salud de su hijo, está ahorrando al Estado miles de euros en servicios futuros y está formando al capital humano que pagará las pensiones del mañana».
Maternidad adolescente: La urgencia de no dejar a nadie atrás
La nota de esperanza se ve empañada por una realidad cruda: el aumento de la maternidad adolescente. En un mundo post-pandemia, el aislamiento ha dejado a muchas jóvenes solas. Según datos de UNICEF y la experiencia directa de Fundación Madrina —que acoge a madres desde los 11 años—, el embarazo adolescente es muchas veces el síntoma de una «soledad no deseada» y una falta de referentes familiares.
Para Madrina, estos adolescentes no necesitan juicio, sino tiempo y amor. “Un joven no solo pide calidad, pide presencia. La maternidad adolece de la falta de una tribu que la sostenga”, subrayan desde la entidad.
Un decálogo para el cambio: Recomendaciones de Fundación Madrina
Para que la maternidad deje de ser un factor de riesgo de pobreza (la llamada «brecha de maternidad»), la institución propone:
- Salud Universal y Acompañamiento: Garantizar el acceso total desde el test de embarazo hasta el posparto.
- Conciliación Real: Guarderías gratuitas y flexibles, y una ampliación del permiso de maternidad hasta los 2 años (los «1.000 días críticos»).
- Blindaje Laboral: Que el Estado asuma el coste laboral de la maternidad para que contratar a una mujer sea una ventaja competitiva, no una carga.
- Alimentación Garantizada: Ninguna madre debe elegir entre comer ella o su hijo (Programa de Higiene y Nutrición Infantil).
25 años siendo «Tribu»
Fundación Madrina cumple más de dos décadas protegiendo la vida. Con programas que van desde los Pisos Tutelados hasta la Universidad de Madres (con más de 2.000 alumnas), la entidad demuestra que cuando se apoya a una madre, se rescata a una generación entera.
Este Día de la Madre, el mejor regalo no es un objeto; es el compromiso de una sociedad que reconozca que, sin ellas, el motor del mundo simplemente se detendría.









