Continuamos hablando sobre las enfermedades eruptivas en los niños. Es conveniente aislar al niño que presenta una enfermedad eruptiva, para que no contagie a las personas sanas. Debe tenerse en cuenta el período de contagio, que depende de cada enfermedad.
TEN EN CUENTA LAS SIGUIENTES RECOMENDACIONES:
• Mantener una dieta sana, sin fritos ni tucos.
• Aconsejamos la ingesta de abundantes líquidos y no obligar a comer si el bebé o niño no lo desea.
• Lavarse bien las manos con agua y jabón después de estar en contacto con el niño, con sus pañales, toallas, sábanas o utensilios.
• Lavar el baño con hipoclorito de sodio luego de que el niño lo haya usado.
• Lavarse bien las uñas y cortarlas para que al rascarse no sobreinfecte las lesiones de la piel.
• Bañarlo diariamente con agua y jabón (que debe ser para su uso exclusivo).
• En el caso de la varicela, dejar caer agua jabonosa sobre la piel para no romper las vesículas y evitar que se produzcan marcas al cicatrizar.
• La piel debe secarse con toalla, sin frotar o con secador de cabello con aire tibio.
• Descender la temperatura con baños y antipiréticos.
• Calmar la picazón con maleato de piracalamina en polvo.
• Evitar contacto con embarazadas y bebés pequeños. Otras personas enfermas o convalecencia, porque muchas de estas enfermedades eruptivas, producen un descenso transitorio de las defensas.
• Nunca restarse importancia a estas enfermedades. Generalmente se las considera “banales”; sin embargo, siempre es necesario consultar y controlar la evolución con un pediatra.
• No utilizar talco o fécula con el propósito de calmar la picazón, dado que favorece la sobreinfección de las lesiones y no las calma.