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El sueño es una necesidad biológica, pero el dormir es un hábito y como tal se aprende. Igual que enseñamos a nuestros hijos a comer, a hablar o caminar, debemos instruirles, desde el principio, en el hábito de dormir bien.

La Asociación Española de Pediatría aconseja establecer unas pautas cariñosas pero claras desde el inicio. Se trata de inculcar en el niño un hábito saludable de sueño. Además proponer una serie de medidas que los padres pueden utilizar para minimizar los trastornos relacionados con malos hábitos de sueño.

El dormitorio debe ser un lugar tranquilo y sin luz, con una temperatura adecuada, ya que el calor puede dificultar que el bebé concilie el sueño. Se debe establecer un horario flexible, que debe ser respetado, para que el niño se despierte, y para irse a dormir.

Se debería evitar la actividad física antes de ir a la cama. En su lugar acostúmbrales a tomar un baño relajante. En la cena evita alimentos estimulante, como la cafeína o el chocolate
 

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