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Continuamos hablando del ácido fólico la vitamina de las embarazadas, y de su importancia de digerirla desde el comienzo del embarazo, para la prevención de defectos congénitos.

El tubo neural se forma en la tercera semana de gestación y de esta estructura derivan la médula espinal y las vesículas cerebrales. Si no se cierra por completo, esta falla es causa de malformaciones en el sistema nervioso dando lugar a la espina bífida y a la anencefalia.

La espina bífida causa grave discapacidad en la infancia, afecta a la columna vertebral y a la médula espinal. Los niños que padecen esta enfermedad suelen presentar parálisis en los miembros inferiores, falla en el control de la vejiga y el intestino y problemas neurológicos y de desarrollo.

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La anencefalia es una malformación en la cual no se desarrollan adecuadamente el cráneo y el cerebro provocando la muerte de los fetos y recién nacidos afectados. No se conoce cómo el ácido fólico previene los defectos del tubo neural, se piensa que ayuda a compensar rasgos genéticos que impiden aprovechar el folato incluido en la dieta.

 El ácido fólico juega además un papel fundamental en el proceso de multiplicación celular, por lo que su ingesta es necesaria durante todo el embarazo y a que las mujeres a las cuales les falta esa vitamina tienen mayores probabilidades de tener recién nacidos prematuros y de bajo peso al nacer.

Vista la asociación entre estas enfermedades y el déficit de ácido fólico se recomienda a las mujeres que estén buscando embarazarse ingieran 400 microgramos de ácido fólico por día. El ácido fólico presente en los complejos vitamínicos es fácil de absorber, aún más que los folatos de la dieta.

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