Cuando es el pequeño el que sufre un latigazo cervical, las lesiones suelen ser bastante graves. Y es que, según la Clínica Armstrong Internacional “no exageramos si decimos que un latigazo cervical en un adulto puede ser una tetraplejia en un niño”.

En estos casos, sus órganos vitales se pueden desprender con bastante facilidad, siendo más proclives a padecer hemorragias internas. Así mismo, como las vertebras que sujetan la cabeza tienen muy poca solidez y su peso está desproporcionado en relación al resto del cuerpo, tienen una mayor predisposición a sufrir lesiones medulares.

Nota: recordemos que hasta pasados los cuatro o cinco años de edad, las vertebras del cuello no se vuelven más robustas.

Un consejo para evitar estos temidos latigazos cervicales es preparar perfectamente una silla homologada en el asiento del automóvil, acorde con las características físicas del pequeño.

Sillita homologada

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