Los niños pequeños muerden y pegan sin pensar en las consecuencias. Hacen daño… aunque no lo sepan. Enséñales a usar sus manos y sus dientes de la manera correcta. Los golpes y mordiscos son comunes entre los 18 meses y los dos años y medio, cuando aún carece de lenguaje verbal –o éste es insuficiente- para comunicar sus necesidades.

En su lugar se comunica mediante acciones. Por eso, porque ésta es su manera de expresión, si un niño pega y muerde en principio no hay que preocuparse. La boca y las manos son su fuente de exploración y aprende a usarlas con las respuestas que obtiene. Los pequeños mordiscos y golpes iniciales son una comunicación lúdica, no un comportamiento agresivo.

¿Problemas ocultos?

Sin embargo, lo que en un bebé es simplemente un gesto socialmente incorrecto puede convertirse, si no se corrige a tiempo y bien, en un problema mayor. Pegar y morder persistentemente es una señal de que un niño tiene problemas emocionales o de comportamiento.

Amores que matan

A esta edad la mayoría de niños se enfurecen con facilidad, pero no todos muerden. Algunos niños pegan y muerden
para conseguir la  atención de unos padres distantes. El cariño y el diálogo suelen tener efectos mágicosy pegan. Si lo hace por sistema, intenta identificar el problema (celos, desatención, etc.) y busca el modo de poner remedio.

Préstale atención

Observa el comportamiento de tu hijo y trata de identificar las situaciones que le llevan a mostrarse agresivo: ¿está aburrido?, ¿otro niño le ha quitado su juguete?, ¿siente celos de su hermanito o de otros niños? A veces, un plus de cariño es suficiente para corregir el problema.

Razones para frenarlo

Aunque te haga cierta gracia su manera de expresarse, no debes tolerar sus agresiones por diferentes motivos.
•    Porque con el tiempo esta manía puede convertirse en una costumbre demasiado difícil de erradicar.
•    Porque si se lo conscientes en casa, también lo hará fuera, lo que supondrá un obstáculo en su relación con otros niños de su edad, y quizá la marginación.
•    Porque si tú no le pones límites no aprenderá a tolerar las frustraciones y, por supuesto, que nadie se atreva a contrariarlo.

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