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Conseguir que tu hijo adquiera hábitos adecuados para el sueño exige paciencia, pero no es tan complicado- Con tiempo y cariño, conseguirás que duerma de forma adecuada, sobre todo si tienes en cuenta uan serie de aspectos.

Recomendaciones:

  • Lo primero es HUIR siempre del uso de fármacos que favorezcan el sueño. No sólo no son recomendables porque pueden ser perjudiciales para el niño, sino que, además, no crean el hábito adecuado, por lo que sólo actuan de manera transitoria, sin resolver realmente el problemas. Si alguna vez tu  hijo necesitara medicación para tratar el problema, recuerda que ésta debe ser siempre pautada por tu pediatra o cualquier otro especialista cualificado.
  • Mucho más útiles son determinadas conductas de los padres, que sí se han mostrado efectivas en muchos casos. Es fundamental que ambos padres se muestren tranquilos y seguros ante el niño. Esta actitud transmite seguridad y confianza incluso a los lactantes y ayuda a que se relajen con mayor facilidad al percibir un ambiente de tranquilidad que favorece la aparición del sueño.
  • Instaurar rutinas como cantar una canción o contar un cuento durante los 10 ó 20 minutos pervios a acostar al niño, hacen que éste vaya adquiriendo la asociación entre dicha rutina y la hora de dormir, y la transición sea más suave y esperada por el propio niño.
  • A veces determinados elementos u objetos son los que transmiten esa sensación de tranquilidad, seguridad y relajación al niño. Éstos puedes ser un peluche, el chupete o incluso una luz o una lámpara encendida, que le pueden acompañar durante toda la noche, pues estarán ahí si se despierta.
  • Un aspecto importante es que los padres abandonen el cuarto del niño mientra aún está despierto. Con eso lo que conseguirás es que si se despierta durante la noche, normalmente reclamará las mismas circustancias que estaban presentes en el cuarto cuando se durmió, de manera que si se duerme solo, sin la presencia de los padres, normalmente volverá a hacerlo si se despierta a mitad de la noche.
  • En el caso de que el niño se despierte y llore, lo ideal es esperar siempre unos minutos antes de acudir a la habitación. A medida que lo hagas, intentarás que estos minutos sean cada vez más largos, con la finalidad de que el niño poco a poco se acostumbre a relajarse o incluso llegue a dormirse antes de que tu llegues.

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