frutillas

Siempre debe ser sana y equilibrada en todas las épocas del año, pero en primavera podríamos decir que es más fácil que esto ocurra, hay un gran surtido de alimentos frescos y es cuando están en su mejor momento. El menor contenido calórico de los alimentos más primaverales coincide con la menor necesidad energética de este momento. Terminados los meses fríos, los requerimientos de energía son menores: las grasas empiezan a sobrar en la alimentación y todo esto se compensa con una mayor ingesta de fibra (frutas y verduras frescas) y líquidos (agua y zumos naturales).

La fibra es un elemento fundamental en la alimentación para mantener la regulación de la función intestinal, retrasar la absorción de otros alimentos y conseguir la sensación de saciedad, importante en la prevención de enfermedades como la obesidad o la diabetes. Es, por lo tanto la primavera un buen momento para conseguir que el atractivo de los productos naturales y su colorido llamen la atención a los niños, para que mejoremos los hábitos nutricionales de nuestros pequeños y el aporte de vitaminas y minerales necesarias para el buen funcionamiento del organismo.

Es la estación con más riqueza y variedad en verduras frescas (lechuga, endivias, acelgas, espinacas, judías verdes, esparragos, berros, berenjenas, habas….). También encontraremos legumbres (guisantes) y frutas (plátanos, manzanas, más variedad de peras, fresas, cerezas, frambuesas, ciruelas….). Los pescados y mariscos típicos son el atún, bonito, el bacalao, el arenque, la anchoa, la merluza… De entre las carnes destacan el cordero, la pularda, el capón, la codorniz……, además de las del resto del año.

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