Este ranking de llantos de nuestro pequeños, está basado siempre y cuando nuestro bebé no esté enfermo, o haya tenido un  pequeño accidente  de consideración.

1) El tozudo:(nivel de gravedad: 1). Es un llanto a todas luces falso, que suele frenarse en seco en cuanto el niño se da cuenta de que no le vamos a comprar lo que quiere.

2) El “Pero lo que quiero” (nivel de gravedad: 3). Se acompaña de lágrimas de verdad, pero de lo único que nos debemos preocupar es de mantener intacta nuestra fuerza de voluntad.

3) Desazón nocturna: (nivel de gravedad: 5). Es uno de los llantos más raros y suele reservarse a aquellos momentos en medio de la noche en los que el niño se queja de alguna molestia continuada, como picor o mucosidad. Puede durar perfectamente media hora.

4) El llanto interminable: (nivel de gravedad: 5). Frecuente cuando se le despierta antes de lo que él querría, por ejemplo, cuando se ha quedado dormido en el coche. Se le puede dejar llorar hasta que se aburra.

5) Gemido de angustia: (nivel de gravedad: 6). Es como si me estuviera diciendo “Vaya, no hay derecho….”. Cargado de dramatismo y desesperación, reclama una buena dosis de atención por nuestra parte pero suele pasar rápido. Eso sí, hay que reaccionar con prudencia, porque puede ser el germen de unas incansables etapas de llanto.

6) Llorara a voz en grito: (nivel de gravedad: 8). Suele significar: “Me he hecho daño”. Da mucha pena pero no es tan terrible como el temible…

7) Llanto histérico desmedido: (nivel de gravedad: 8). Ejemplo de este llanto: “Nuestro pequeño comienza un episodio de llanto terrible y lo peor es que, no nos quiere decir qué le  pasó”. “En realidad se había quemado la punta de los dedos de la mano al tocar una bombilla en un hotel. La cosa no era grave pero ¿creéis que nos dejó ponerle un poco de la pomada antiquemaduras que llevábamos en el botiquín de viaje? Por supuesto que no, tenía razón en llorar, se había quemado, pero no da el brazo a torcer…

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