ecografia_m.jpgLos ecógrafos utilizan ondas sónicas de alta frecuencia para crear una imagen de tu bebé. Estas ondas se transmiten a través de un instrumento, llamado transductor que se desliza por tu abdomen y tu útero palpando el feto para que el ordenador del equipo de ultrasonidos analice los datos recabados.

La información genera una imagen de tu bebé en el monitor, lista para ser estudiada por personal médico experto. Las ecografías se llevan utilizando durante más de 30 años y, pese a la aparición periódica de rumores negativos en cuanto a sus efectos (los últimos apuntaban a su relación con casos de dislexia o bajo peso al nacer), no hay prueba alguna de que esta técnica pueda causar daños a la madre o al bebé.

El ecografista mide a tu bebé desde el cráneo hasta la rabadilla, para ver si su crecimiento se corresponde con las fechas manejadas. Estas medidas dirán la “edad” de tu bebé, de modo que después de esta ecografía se revisará la fecha prevista para el parto. También comprobará cuántos fetos llevas y revisará el estado de sus órganos (corazón, cerebro y riñones).

La siguiente ecografía normalmente tendrá lugar entre las semanas 18 y 20. Es el momento idóneo para comprobar si hay alguna anomalía, porque el bebé esta completamente desarrollado, pero aún es suficientemente pequeño como para verlo claramente en la pantalla.

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