Si hay antecedentes familiares es conveniente que tomemos una serie de medidas que pueden reducir que nuestro pequeño desarrolle una alergia:

–Debes evitar exponerte a ambientes cargados de humo durante tu embarazo. En el hogar familiar no debería fumarse bajo ningún concepto (salvo en la terraza o el balcón).

–Antes del parto hay que advertir al equipo médico de que los progenitores son alérgicos. De este modo, se evitará que al recién nacido se le administre un biberón derivado de leche de vaca, ya que este alimento es el principal responsable de las alergias en lactantes.

— No administres ningún fármaco a tu bebé que no te haya sido indicado por el pediatra, ya que las alergias a la penicilina o al ácido acetilsalicílaco (el componente principal de la aspirina) pueden ser precoces.

–Para proteger a tu bebé de las dermatitis alérgicas que producen un gran picor e irritación, cuida de que su piel esté bien hidratada, utiliza jabones de PH neutros y vístelo con tejidos naturales, como la lana o el algodón.

–Apuesta por la lactancia materna al menos durante los primeros cuatro meses (y de poder ser hasta los seis meses). Éste es el tratamiento más eficaz para reforzar el sistema inmunitario de tu hijo y, sobre todo, para evitar exponerlo prematuramente a la leche de vaca.

–Sigue el calendario del pediatra para introducir nuevos alimentos. Es muy importante respetar el orden indicado especialmente para la introducción de la leche de vaca, el huevo, el pescado y los frutos secos, que son por ese orden los alimentos que con mayor facilidad pueden provocar alergias.

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