¿Qué hago si tengo el pecho congestionado?

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Lo primero que hay que hacer es actuar con la mayor rapidez posible.

Unos pechos doloridos, tensos y rojos, acompañados de un estado febril leve, pueden ser señal de congestión. El principal motivo de esta situación es que el recién nacido no está extrayendo la leche como debiera. Para ello, habrá que enfrentarse rápidamente a la congestión:

1.- Aplícate paños templados durante, aproximadamente 10 min. antes de cada toma. Evitando cubrir el pezón y/o la areola.

2.- Masajéate el pecho.

3.- Ofrece al bebé el pecho afectado cada dos horas (incluso con más frecuencia) para asegurarte de que el pecho se vacía. En caso de que no quiera succionar, utiliza el sacaleches.

Mujer en etapa de lactancia

Repite este paso hasta que mejore la situación, sin olvidarte del otro pecho.

4.- Tras la toma, aplícate hielo o una bolsa de frío durante 15 ó 20 min. Con esta medida tiene que ceder el dolor.

5.- Comprueba que el sujetador, la ropa o, incluso, la mochila portabebés, no te estén presionando en exceso los pechos.

6.- Es muy importante descansar. Aprovecha los momentos en que el bebé está dormido. Olvidaté de la limpieza del hogar y de otras tareas domésticas. Y, si es preciso, reclama ayuda externa.

7.- No obstante, tanto si  la congestión ha cedido como si no, pide consejo a un profesional (tocólogo o matrona). Sus indicaciones siempre serán de gran ayuda.

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