1. Tomar un baño o ducharse con agua tibia antes de acostarse.
2. Reducir el estrés. Los ejercicios de relajación y respiración ayudan.
3. Hacer ejercicio. A menos que el ginecólogo lo desaconseje, conviene caminar, al menos 30 minutos al día, nunca antes de irse a dormir.
4. Evitar dormir boca arriba. Esto hace que el útero presione la espalda y la vena cava, y puede producir taquicardia, palpitaciones, hipotensión y molestias respiratorias. Dormir del lado izquierdo.
5. Usar almohadas entre las piernas y para apoyar la espalda y el abdomen. Si falta el aliento o se tiene acidez, usarlas para elevar el tronco.
6. Hacer que la habitación sea cómoda, con temperatura agradable. Si pasados 20 minutos no se logra dormir, mejor levantarse y regresar a la cama cuando se tenga sueño.
7. Acostarse temprano y a la misma hora, cuando te sientas cansada.
8. Beber poco durante las últimas horas de la tarde y la cena. Así se evitan las visitas nocturnas al baño.
9. Evitar comidas copiosas a la hora de acostarse. Un vaso de leche tibia puede ayudar a conciliar el sueño.
10. No tomar medicamentos sin que el médico los haya recetado.

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