Tu metabolismo es más acelerado y el del bebé no distingue la noche del día, por lo que mientras tú quieres dormir, él puede juguetear con el cordón umbilical. Los motivos sobran para no dormir bien: ganas de ir al baño o simplemente el nuevo tamaño del útero ya no te permite acomodarte como antes en la cama

Te aconsejamos que pruebes lo siguiente:

1. Actívate. Siempre con la aprobación de tu médico, haz ejercicio con regularidad; irás más cansada a la cama y evitarás los calambres.
2. Relájate. Acuéstate y lee, haz ejercicios de respiración (inhala por la nariz exhala por la boca profunda y lentamente durante unos minutos), medita o toma un breve baño calentito; la idea es eliminar la tensión muscular y mental.
3. Aliméntate para dormir. Esto significa evitar los condimentos, las grasas, los ácidos, pues provocan molestias digestivas. Y deja pasar al menos dos horas entre la cena y la cama. Notarás la diferencia.
4. Haz siestas. Según estudios, una o dos siestas de 15 a 20 minutos te ayudarán a conciliar más pronto el sueño nocturno, pues te permitirían liberar el estrés causado por el cansancio, de modo que llegarías más relajada a la cama.
5. Revisa tu colchón. Duerme en uno que te dé soporte firme y sea amplio, pues necesitas moverte a tus anchas hasta que lograrla posición más cómoda.
6. Controla la temperatura. En cuanto a la corporal, usa prendas de algodón para mantener el calor o la frescura según requieras (prefiere el tejido de punto para más comodidad), y respecto a la ambiental, procura una mejorventilación en tu habitación, pues tenderás a sentirte más acalorada.
7. Duerme de lado. Es la posición que te permite descansar mejor y la que además asegura un mejor aporte de oxígeno al bebé. Adquiere muchas almohadas; las vas a necesitar durante las últimas semanas, cuando se dificulta encontrar una posición cómoda para dormir,

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