familia

La llegada de un hijo es un vuelco radical y profundo en la vida de las personas. Cambian los horarios, las horas de sueño, la economía, los sentimientos, el trabajo, las prioridades, las relaciones de pareja, incluso, los valores.

Aspectos en los notarás más los cambian son:

–Los cambios que conlleva la maternidad no son una simple sensación, son una realidad.

–Vas a tener que decir adiós, al menos durante un tiempo, a salidas nocturnas, cines, escapadas…

–Hazte a la idea de que durante una buena temporada vas a dormir poco y por etapas.

–Tendrás permanentemente a un bebé pegado a ti que absorberá casi todo tu tiempo y que querrá estar contigo en todo momento.

–Todo lo que no sea el bienestar de tu hijo pasa a un segundo plano: salir de casa despeinada o con un resfriado descomunal te va a preocupar mucho menos.

–Tu esquema de valores se viene abajo. Con la llegada de un bebé te das cuenta de que lo que antes era lo primero, en realidad es lo último.

–La relación de pareja cambia. Donde antes eran dos, ahora sos tres, y vas a tener que buscar el equilibrio del triángulo en un proceso en el que pueden aparecer algunas fricciones.

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