Con la llegada del bebé, vuestra vida diaria sufrirá cambios sustanciales. A nivel físico, la madre tiene que recuperar el estado normal del organismo y preparase para la lactancia, lo que requiere paciencia y descanso. El recién nacido tiene que adaptarse a un mundo nuevo muy diferente a su primer nidito tan acogedor.
Colócale el bebé al pecho cuanto antes: La subida de la leche se produce, en la mayoría de las mujeres, tras las primeras 24, 48 o 72 horas después del alumbramiento. Si es posible puedes ayudar a tu pareja a hacerlo si sujetas su cabecita mientras busca el pezón durante sus primeras horas de vida.
Procura que la madre esté tranquila y relajada: La lactancia continúa en la habitación de una maternidad y una de las misiónes de la pareja, será ayudar a que la mamá esté relajada, ya que esto favorece la subida de la leche. Por este motivo tienes que controlar las visitas. Si la madre se encuentra incómoda dando el pecho, sugiere a las visitas que vuelvan en otro momento.
Recuerda que la lactancia materna no es sencilla: el bebé tiene que aprender a mamar la madre tiene que alimentarse y descansar bien. La subida de la leche provocará a la madre dolor en el pecho que desaparecerá cuando el bebé empiece a succionar regularmente. Puedes aliviarlaa calentando compresas que colocarás en su pecho para que la leche fluya mejor.