(1era parte). Casi la mitad de todas las cesáreas que se practican se debe a situaciones de urgencia. Si te preguntamos cómo te has imaginado que será tu parto, seguro que no piensas, ni de lejos, en una cesárea de emergencia. Pero a veces el proceso se complica y hay que optar por una.

Te decimos las causas para practicar esta intervención.

1. Si el bebé no está bien colocado

Por lo general, ya sabrás si el bebé se presenta de nalgas, aunque en el 10-15 por ciento de los casos no se descubre hasta que estás de parto. Es posible dar a luz por vía vaginal a un bebé que se presenta de nalgas, pero la condición indispensable es que el personal médico que esté al mando tenga experiencia en este tipo de partos. En cualquier caso, lo más habitual es que si el niño viene de nalgas, se decida hacer una cesárea. Si cercana la fecha de parto el bebé está de nalgas, algunas matronas intentan un procedimiento conocido como versión cefálica externa (VCE). Se trata de manipular y colocar al bebé en una posición correcta desde fuera del útero; pero tiene riesgos y no todos están de acuerdo en practicarlo. De una forma más natural, también puedes intentar que el bebé se mueva adoptando posturas que estiren el torso y le faciliten espacio para poder cambiar de posición.

2. El parto no progresa

Cuando el parto ya se ha establecido y la dilatación se estanca o el bebé deja de bajar por el canal del parto, quizás sea aconsejable la cesárea. Para valorar el progreso del parto, los obstetras se fijan en varios factores, como la fase en la que te encuentres, si es el primer hijo y el latido cardiaco del bebé.
El ritmo medio de dilatación se sitúa entre 0,5 y 1 cm cada hora (aunque, en realidad, esto es muy variable dependiendo de cada mujer). Si progresas
más lentamente y es tu primer hijo, es probable que te coloquen un gotero de oxitocina para estimular las contracciones. Se esperará unas cuatro horas para comprobar su efectividad.
Si no es tu primer hijo, la cesárea se hace más probable. El útero “recordará” lo que tiene que hacer, así que el hecho de que el parto no progrese se deberá a otros factores como el tamaño del bebé o una postura extraña.

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