El cambio en la moda de los zapatos, la cual, sin duda los ha hecho mucho más prácticos puesto que se usan zapatos con tiritas, zapatos con velcro,…ha motivado que muchos niños cumplan los siete u ocho años sin saber atarse los cordones, una habilidad que deberían dominar hacia los seis. Según los especialistas, esta habilidad les proporciona seguridad en sí mismos e independencia a la hora de vestirse y arreglarse.
Lo ideal es que empiecen a practicar a los cinco años, cuando ya son capaces de realizar ciertos movimientos con los dedos índices y pulgar (es lo que se llama motricidad fina). Es bueno animarlos a hacer pelotitas de papel y luego pegarlas, o abrocharse los botones de la camisa o el abrigo.
Con paciencia y sin presionarlos, le enseñaremos el procedimiento, que puede ir acompañado de una canción o una rima que explique los movimientos que hay que hacer para que los memoricen, por ejemplo la clásica canción: “moño grande y moño chiquito, se cruzan los dos y está hecho un nudo”.