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Antes incluso de nacer, estimulamos la comunicación con nuestro hijo. El día que damos unos golpecitos en la panza y nos los devuelve, estamos trabajando ya el desarrollo del lenguaje. El lenguaje, antes que palabras, es un profundo deseo de entrar en contacto con otro.

Sin deseo de comunicarnos no hay lenguaje. Y el bebé está deseando comunicarse. Desde que nace gira su cabeza al escucharnos, busca nuestra mirada cada vez que nos acercamos, sonríe cuando nosotros lo hacemos y se alboroza cuando lo repetimos los sonidos que acaba de gorjear.

El bebé llega listo para aprender a hablar, y en los primeros meses sabrá distinguir sonidos (a través del oído) y después a emitirlos de forma adecuada luego de muchas horas de ensayo. En pocos meses habrá adquirido un rudimentario lenguaje con el que comunicarse con nosotros, aunque sea en su idioma.

Te ofrecemos actividades y juegos para ayudarlo a crecer feliz:

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ESOS ANIMALES:

Nos sentamos juntos en el piso y enfrente colocamos a tres animales de peluche (o dibujos de animales) que conozcamos bien y cuyos sonidos sean sencillos: una vaca, una oveja y un perro nos servirán. Podemos empezar a movernos en torno de los animales como ellos mismos se moverían, y empezamos a recitar una sencilla rima: La vaca hace muuuuuuuuuuu, la oveja hace beeeeeeeee, el perro hace guau, guau. ¿Qué sonido hace ……usted?, le preguntamos , señalando a uno de los animales. Este juego lo divertirá más a medida que se acerquen al año de vida.

LEEMOS JUNTOS:

A partir de los ocho meses les gustan los libros si pueden manipularse como juguetes, tienen solapas o incluyen cosas de su vida diaria (una cuna, un chupete….). Los de animales también tienen mucho éxito.
Se trata de leerle el libro, pero, sobre todo, de escuchar lo que el pequeño tiene que decir, respetar la velocidad a la que pasa las páginas, fijarnos en los detalles en los que se detiene, nombrar los objetos sobre los que pone el dedito…
Los libros son la excusa perfecta para poner al día todos sus conocimientos: señalar, nombrar, imitar, hacer preguntas, reír…-Todo junto hará que nuestro hijo empiece a convertirse en un buen lector aunque aún no sepa decir ni una sola palabra.

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