embaaaza.jpg

El otro día estuvimos hablando sobre como afecta la diabetes al embarazo, hoy hablaremos sobre diferentes puntos de la hepatitis B y C.

INFLUENCIA EN EL EMBARAZO: Si la enfermedad hepática no está avanzada, no hay riesgos añadidos.

EFECTOS SOBRE EL BEBÉ: La presencia de hepatitis B o C  en la madre no supone un riesgo adicional para el feto.

¿CONDICIONA AL PARTO?: Existe bastante controversia respecto a si la vía del parto tiene relación con el riesgo de transmisión de la hepatitis C materna al recién nacido. En la práctica, se aconseja realizar cesárea sólo por indicaciones obstétricas.

QUÉ PASA CON LA MEDICACIÓN: En el caso de la hepatitis crónica C, el tratamiento habitual: interferón pegilado asociado a ribavirina no debe utilizarse en el embarazo por sus efectos tóxicos sobre el feto. Si hablamos de hepatitis crónica B, sólo se tiene datos de seguridad en el embarazo con lamivudina, pero no con adefovir y entecavir, por lo que no se puede recomendar su uso en embarazadas.

EVOLUCIÓN DE LA ENFERMEDAD: Aunque en el embarazo determinadas funciones del hígado se alteran por el aumento de estrógeno y progesterona en suero, esto no repercute sobre la situación de la hepatitis, si ésta está compensada.

¿CUÁNDO EVITAR LA GESTACIÓN?: El embarazo se desaconseja cuando la hepatitis ha evolucionado hacia la cirrosis, sobre todo si no está compensada clínicamente.

Dejar una respuesta