Cómo lavar la costra láctea de los recién nacidos

Cuando nace un bebé, uno de los mayores deseos es tenerlo en brazos, limpio, con buen olor y con ropa bonita, para perder la noción del tiempo mientras lo miras. Sin embargo, durante las primeras semanas es muy frecuente que los bebés tengan costra láctea en la cabeza, que no tiene un aspecto muy agradable. ¿Sabes qué debes hacer y cómo lavar la costra láctea de los recién nacidos?

La costra láctea es el modo con el que nos referimos coloquialmente a la dermatitis seborreica del lactante, que también se conoce como caspa cuando afecta a niños mayores o adultos.

Es algo muy frecuente en recién nacidos y en niños de hasta tres años. Así que no debe alarmarte.  Tiene aspecto de pequeñas escamas de color blanco o amarillo, que aparecen en la zona del cuero cabelludo.

En algunos niños solo aparecen en un área reducida, mientras que otros tienen todo el cuero cabelludo cubierto de escamas. A veces, la costra láctea puede llegar a aparecer en las cejas, las pestañas, las orejas, el pliegue de la nariz, la parte posterior del cuello, la zona del pañal o las axilas. En contadas ocasiones, como en los lactantes que tienen eczema o la piel seca, la costra láctea puede cursar con piel agrietada, incluso con secreción de pequeñas cantidades de un líquido de color amarillo claro.

Costra láctea
Se desconoce cuál es la causa exacta de la costra láctea, aunque algunos investigadores consideran que puede estar provocada por una producción excesiva de la grasa propia de la piel.

La costra láctea no tiene nada que ver con malos hábitos higiénicos y no es contagiosa. Así que si es el caso de tu hijo, no cometas el error de pensar que estáis haciendo nada mal. La mayoría de las veces desaparece por sí misma. Aunque es cierto que en los casos más persistentes el pediatra puede recomendar utilizar champús o lociones concretas, que pueden ayudar a que desaparezca.

Si eres de las que baña al bebé a diario, un champú suave y un delicado masaje en la cabeza, pueden deshacer y eliminar las escamas de la costra láctea.

En esta etapa de la vida de los hijos, una de las cosas que más preocupa a los padres es si el pequeño está sufriendo. En este caso, y aunque puede dar la impresión de que la costra láctea es molesta para el lactante, lo cierto es que no es así. Así que no le des a este tema más importancia que la que merece.

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