Una vez que el pediatra haya descartado cualquier problema, el tratamiento debe basarse en la modificación de la conducta; nunca en fármacos. Estos, en la mayoría de los casos, aunque no perjudiquen al niño, son completamente ineficaces. Los padres o quién este a cargo del niño tendrá que tener mucha paciencia

Con estas pautas se pueden conseguir excelentes resultados:
(no son fáciles de llevar a la práctica, porque muchas veces no sacan de quicio)

1.    Que el niño se siente a la mesa con los adultos, a las horas de comer.
2.    No obligarle a comer si no quiere.
3.    Evitar miradas o comentarios ansiosos hacia el plato.

Más consejos……

4.    No insistir ni halagarle con respecto a su conducta ante la comida.
5.    No darle ningún alimento entre las comidas principales (ni siquiera leche), aunque no haya comido, “para compensar”.
6.    No insistir en un alimento en particular, pero vigilar las exigencias del niño a partir de los tres años.
7.  Evitar poner exceso de comida en el plato. Ya pedirá más si lo desea.
8.    Retirar el plato del niño, esté como esté, cuando se retiren los de los adultos. Esto se hará sin connotación de castigo; con naturalidad. Se guardarán estos alimentos para la siguiente comida.
9.    Que él coma lo que quiera y no lo que los adultos esperan que coma.
10.  El problema generalmente quedará resuelto cuando hayamos demostrado al niño que, con su conducta, no consigue llamar nuestra atención.

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