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1- No te creas una supermujer. No tienes que demostrarle nada a nadie: admite que necesitas ayuda, y tus familiares o amigas estarán encantadas de ayudarte

.2- Intenta echarte una siestita siempre que puedas; aunque sean unos 20 minutos, lo agradecerás. Si te cuesta trabajo relajarte y dormir, túmbate o date un baño: cualquier cosa que te relaje.

3- No dejes de comer: varias veces al día, cantidades pequeñas y con regularidad. No confíes demasiado en el café y los alimentos azucarados, porque pronto volverás a sentirte y afectará tu suministro de leche. En todo caso, si no tienes tiempo de prepara la comida en toda regla, come un bocadillo o sándwich de pan integral y proteínas, pollo, o queso y olvídate de las galletas.

4- No te olvides de sacar algo de tiempo para ti: un baño, un masaje, ir a la peluquería, o ver tu programa favorito en la televisión.

5- Deja que tu pareja se encargue de algunas cosas, no quieras hacerlo tu todo.

6- No te aísles del mundo exterior recuerda mantener algo de “normalidad”. Quizá sea la última que se te pasa por la cabeza, pero un poco de aire fresco te espabilará.

7- Practica las técnicas de relajación que aprendiste en las clases de preparación del parto: una relajación profunda de 20 minutos puede ser tan refrescante como toda una noche de sueño.

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