Cuentos para niños: El lobo y el cabrito

cabritos

Era un cabrito muy inquieto y rebelde, nunca estaba dónde tenía que estar. Siempre andaba buscando la manera de escaparse del aprisco y, claro está, al final lo consiguió. Deseaba ver el  mundo y vivirlo a su manera; no le gustaba la rutina que se veía obligado a llevar junto a sus compañeros de rebaño. Además, aquel puñado de perros que se pasaban el día ladrando y fastidiando, le sacaba de quicio, le molestaban.

 —Sí,  nos protegen de los lobos, pero ,qué pelmazos son!— decía el cabrito con frecuencia.
Bien, aquella mañana aprovechó un hueco entre las piedras que cerraban el aprisco y dio la casualidad de que, en ese preciso momento, los perros estaban distraídos. El cabrito con gran astucia y, en cuestión de unos instantantes, se vio en pleno bosque, libre y feliz.

— ¡ Ah, por fin solo! Podré hacer lo que se me antoje y nadie estará encima para regañarme. No pienso volver nunca más con mis compañeros de rebaño. Les tengo aprecio, pero lo, primero es lo primero, ahora si, que voy a disfrutar de la vida —pensó cabrito, lleno de júbiloy alegria

IMG 00041

No hubo andado cinco pasos cuando un enorme lobo le salió al encuentro. Sus ojos brillaban y las fauces entreabiertas nada bueno presagiaban. El cabrito siempre astuto buscó una rápida solución a su caso.

—¿Me concedes un último deseo, noble lobo? — preguntó el cabrito, con gesto resignado.

—Naturalmente —respondió el lobo—Podré tener buen apetito, pero no soy un malvado.

El cabrito quería tocar la flauta y pudo hacerlo libremente. La música se esparció por el bosque, llegó a oídos de los perros que custodiaban el rebaño, y éstos comprendieron. Acudieron a toda prisa al lugar de los hechos y el malo lobo tuvo que huir. De esta forma, y gracias a su astucia, el cabrito pudo salvar su vida, pero eso sí, la lección aprendió y entendió que para estaban los insoportables perros cuidando día y noche al rebaño.

Extraída: «Libro Fábulas»

Scroll al inicio