ruisenor

Se había organizado un concurso en la explanada situada en medio del bosque. Quién mejor cantase de todos los participantes, se llevarían un valioso premio. Desde antes de dar comienzo el certamen, todos sabián el nombre del vencedor.

–Ruiseñor se llevará el premio. Canta maravillosamente –afirmó una oveja, que también pensaba concursar.

–Cierto. ¡Es tan melodioso su trino y tan dulce su acento! –exclamó una perrita con inquietudes poéticas.

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Momentos antes de dar comienzo el concurso, un ciervo se acercó al ruiseñor, y le pidió:

–¡Por favor, te lo suplico! ¡Ven a mi casa! ¡Mi hijo está muy enfermo! ¡Si él puede oírte cantar, quizá se cure!

Ruiseñor, sin dudarlo un instante, renunció a su seguro triunfo y complació al acongojado ciervo. Cuentan que el ciervito, al escuchar el sublime canto del ruiseñor, quedó tan maravillado que se curó al instante.

Amiguitos, el poder del canto es muy grande, para bien y para mal. Si alguno de ustedes piensa ser cantante, debe tenerlo en cuenta. Canta siempre para hacer el bien, lleva mensajes positivos en tu canto.

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