La leche materna es el mejor alimento para un bebé y su calidad nutricional es inigualable.

Pero hay más:

• Valor nutritivo. Aporta los nutrientes (ácidos grasos, proteínas…) según las necesidades M niño, ya que cambia a lo largo de la toma y también lo hace si el bebé es prematuro.

• Se digiere mejor. Con la leche materna, el estómago se vacía en una hora y media, mientras que con la artificial tarda tres; se expulsa el meconio antes, la incidencia de diarreas es menor y luego el niño acepta mejor otros sabores distintos.

• Protección frente a diferentes infecciones. Cuando un bebé toma leche materna, su madre le pasa anticuerpos contra virus y bacterias.

• Menos enfermedades crónicas. En los bebés que toman lactancia materna hay menos incidencia de alergias, diabetes, celiaquía, enfermedad de Crohn, leucemia, obesidad, colitis ulcerosa, patologías cardiacas…. y también de muerte súbita del lactante.

• Inteligencia y seguridad. Según algunos estudios, los niños amamantados obtienen puntuaciones más altas en los tests de inteligencia; además, en el pecho el bebé busca y obtiene calor, consuelo, amor… Al mamar no se hace más dependiente, sino que consigue más seguridad emocional.

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