Para una mujer que quiere dar el pecho sobra hablar de beneficios, porque el hecho de amamantar tiene un valor en sí mismo, pero desde el punto de vista médico hay algunas ventajas:

• Menos sangrados. Tras dar a luz, el útero recupera antes su forma y tamaño normal y disminuye el sangrado posparto.

• Recuperación del peso. La energía que gasta la mujer en producir la leche agota las reservas de grasa acumuladas durante el embarazo, con lo que se recupera antes el peso previo.

• Ahorro de hierro. Al dejar de menstruar durante unos meses, la madre que da de lactar no pierde hierro con los sangrados de cada regia,

Huesos más fuertes. En contra de la creencia popular, la lactancia no descalcifica a la madre, sino todo lo contrario. Mientras da el pecho, su metabolismo aumenta la absorción del calcio. Así, en la menopausia hay menos posibilidad de sufrir osteoporosis y fracturas de cadera.

Protección frente al cáncer. Al dar el pecho la mujer se protege contra el cáncer de mama y de ovario. Esta acción protectora aumenta conforme se incrementan los meses de lactancia.

• Ventajas económicas. Dar el pecho en lugar de alimentación artificial supone un ahorro medio anual de unos 1.000 €. Además, al enfermar menos, los bebés con lactancia materna no necesitan tantos medicamentos ni visitas al pediatra (con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero) y los padres faltan menos al trabajo por este motivo.

Comodidad. La leche materna está siempre disponible: en cualquier momento, en cualquier lugar y en la cantidad y a la temperatura perfectas.

Satisfacción interior. Dar el pecho aumenta la autoestima y proporciona gratificación emocional, al tiempo que reduce la tasa de depresión posparto.

Apego con el bebé. Al ofrecerle su pecho, la madre establece una comunicación íntima con su bebé, que hacer crecer el vínculo y el apego entre ambos.

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