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La forma en la que tu hijo se despierta, determinará el resto del día. Si lo hace con brusquedad estará nervioso e inquieto gran parte de la mañana; si lo hace de forma perezosa y le insistes demasiado, terminará enfadándose y si se acostó tarde o no ha descansado lo suficiente, se levantará inquieto y somnoliento, con lo que la jornada se le hará interminable.

ENSEÑALE A DESPERTARSE EN CONDICIONES ÓPTIMAS:

• Ajusta bien sus horarios para que no se levante con prisas y no tenga que hacerlo de forma precipitada.

• No lo agobies con la hora, si se hace tarde, ayúdale con las tareas, pero, para los días sucesivos, organízalo mejor.

• Ponle su propio despertador, se sentirá importante.

• Prepáralo toda la noche anterior para evitar las prisas y pérdidas de tiempo innecesarias.

• Despiértalo con suavidad; juegos, canciones, bromas y cariños serán bien recibidos a esa hora.

• Haz del acto de levantarse de la cama por la mañana la mejor forma de empezar el día.

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