Hasta los seis meses la leche materna o artificial cubren las necesidades nutricionales del lactante. Después, la leche es insuficiente como único alimento y es necesario recurrir a la alimentación complementaria. Esta fase de transición entre la alimentación del lactante y la alimentación tipo adulto se conoce como periodo de destete.
El menor de cuatro meses es un ser inmaduro; sus órganos y sistemas no están preparados para digerir otros alimentos diferentes a la leche y su desarrollo psicomotor impide determinadas funciones necesarias para alimentarse con sólidos (coordinación de la deglución, inicio de la masticación). La Academia Americana de Pediatría recomienda realizar la diversificación entre los cuatro y los seis meses.
Este es un periodo donde el lactante tiene que adaptarse a una nueva forma de comer y es habitual que, durante este tiempo, coma peor y de manera irregular sin que ello le condicione problemas importantes.
Cada alimento a su edad:
La introducción de la alimentación complementaria se realizará de manera escalonada probando los grupos de alimentos nuevos cada 10-15 días para comprobar que no producen efectos no deseados.
Durante este tiempo se aportarán 500 cc/d de leche, que podrá ser de continuación, aunque no es imprescindible tras los seis meses. Los cereales sin gluten suelen ser el primer alimento sólido que recibe el lactante aportándole hidratos de carbono. Suele comenzarse con 1-2 cacitos en la cena (añadidos a la leche preparada de manera habitual) y a los pocos días en el desayuno. Progresivamente se irán aumentando cada 1-2 semanas, a gusto del niño, hasta convertirse en una papilla de cereales.
Posteriormente podremos elegir entre el puré y la fruta según las necesidades del lactante; si elegimos el puré se recomienda comenzar el primer día sustituyendo la toma del mediodía por un preparado de arroz o patata, zanahoria y verdura (judías verdes, puerro, patata, calabacín…) evitando las hojas verdes y la remolacha por su alto contenido en nitratos, todo ello cocido y triturado, sin sal añadida y con un chorrito (10 ml) de aceite de oliva en crudo. El segundo o tercer día podrá añadirse pollo cocido y triturado (unos 30-40 g). No se recomienda distanciar mucho la adición del pollo, ya que mejora el sabor del puré y favorece su aceptación.
Diez o quince días después se dará una papilla de frutas en la merienda (media pera, media manzana, medio plátano y el zumo de media o de una naranja). La adición de otras frutas (melocotón o albaricoque) no se recomienda por su poder alergénico. A los seis meses o seis meses y medio tomará un biberón de cereal sin gluten en el desayuno y en la cena, un puré de verduras y pollo en la comida y una papilla de frutas en la merienda, pudiendo mantener una toma de leche a última hora de la noche.