Está muy de moda entre las personas que van a ser padres, el acudir a clínicas privadas para la realización de ecografías en tres dimensiones. Pero, ¿en qué consiste esta técnica?. La ecografía 3D y 4D permite la adquisición de volumen en cualquier orientación espacial, con una imagen uniforme desde el campo cercano hasta el lejano, además de técnicas de reconstrucción y análisis 3D, imagen tridimensional, disponible hasta ahora sólo en Resonancia Magnética ó TAC.

Hemos pasado de la imagen convencional en dos dimensiones (que es la que nos realizan en el sistema sanitario) a la imagen en tres dimensiones. La cuarta dimensión corresponde al movimiento en tiempo real, mejorando el diagnóstico médico de ciertas patologías en ginecología y obstetricia gracias a la adquisición de hasta 40 volúmenes/segundo. El sistema disminuye los tiempos de exploración, consiguiendo un mayor número de aplicaciones clínicas y comodidad para la paciente.

La imagen obtenida por ultrasonidos de un feto en tres dimensiones y en tiempo real,  permite la obtención de una imagen verdadera del feto.  Ya no es la tradicional imagen borrosa de la ecografía en dos dimensiones. Es una auténtica fotografía del bebé que muestra sus facciones y la forma de todas las partes del cuerpo. Además de la imagen volumétrica, añade la cuarta dimensión, el tiempo, de modo que en la pantalla del ecógrafo aparece lo que en ese momento le ocurre al bebé. En ese momento se está moviendo, se chupa los dedos, se estira, abre y cierra la boca o, incluso, sonríe. 

Su principal ventaja es que al ofrecer imágenes fotográficas del feto permite una mayor precisión en la observación. La ecografía 4D es valiosa para visualizar con mayor detalle problemas que afectan a la piel del bebé, como el labio leporino o la fisura palatina. Al ofrecer volumen, permite conocer no solo las dimensiones de cualquier órgano, sino el sitio que ocupa en el cuerpo de feto, lo que perfecciona el diagnóstico. La visualización del feto en condiciones de tiempo real es otra ventaja importante de la ecografía 4D, pues permite hacer exploraciones instantáneas. De todas formas, la ecografía en 4D no es completamente perfecta y la visualización depende de factores determinantes como la anatomía materna o la posición del feto. 

La ecografía 4D no aporta todavía ventajas explícitas al diagnóstico fetal, pero sí proporciona indudables ventajas de tipo psicológico. Para una embarazada, el hecho de poder ver con perfecta nitidez las facciones de su futuro hijo supone un impacto emocional siempre positivo.
Ciertamente se produce una interacción que, si ya era intensa, ahora se refuerza mucho más. El bebé deja de ser una mancha borrosa en el ecógrafo tradicional y se convierte en alguien con rostro definido.
La madre y el padre ven a su hijo tal y como es y ven lo que hace y su implicación en todo el proceso del embarazo es mucho más completa, lo que redunda en beneficio de la salud de madre e hijo.

 

 

Imagen: fuoriclasseblog

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