El agua, la mejor fuente de hidratación

¿Hay algo que guste más a los niños que el agua? Y no solo para jugar; a los niños les encanta beber.

Nuestro organismo tiene entre un 50 y un 80% de esta sustancia. Así que sólo cuando bebemos de forma correcta y tomamos la cantidad apropiada de líquidos podemos mantener un rendimiento adecuado. Pero debes saber que no todas las bebidas son igual de saludables.

El cuerpo de los niños está compuesto en mayor medida por agua; así que los niños necesitan ingerir una mayor proporción de líquidos que los adultos. Cuanto más joven es una persona, mayor es su contenido en agua y, por tanto, mayor es su necesidad de ingesta de líquidos.

Cuando los niños son pequeños. Entre el año y los dos años hay temporadas en las que piden agua casi continuamente. En ocasiones quieren jugar, pero más que probablemente su petición responda a una necesidad real de hidratarse.

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Si tu hijo tiene sed es porque su organismo está desequilibrado y necesita ingerir líquidos. La falta de líquido suficiente puede ocasionar falta de concentración, dolores de cabeza y mareos. Para evitar estas posibles molestias y mantener los niveles de presión arterial estables tu hijo debería tomar a lo largo del día pequeñas cantidades de agua.

El agua es la bebida más adecuada para los niños. Acostumbrar a los niños a tomar agua desde el principio, constituye un hábito excelente que les aportará muchos beneficios además de prevenirles de determinadas enfermedades, a lo largo de todas su vida.

La mayoría de aguas embotelladas contienen minerales añadidos como, por ejemplo, el magnesio. Si un niño sigue una dieta equilibrada, estos minerales añadidos no son en realidad necesarios por lo que puedes optar simplemente por tomar agua del grifo.

En el caso de otro tipo de bebidas te recomendamos que sean bajas en calorías o, mejor aún, carecer de ellas. Recuerda que el agua es la mejor fuente de hidratación. Para lograr una dieta infantil equilibrada es necesario evitar el consumo de bebidas con azúcares añadidos como, por ejemplo, los néctares de frutas o los refrescos. Proporcionan pocas vitaminas y minerales pero gran cantidad de azúcares industriales y, por tanto, calorías. En el caso de los refrescos artificiales la proporción es aún peor. Las bebidas edulcoradas no sólo pueden provocar sobrepeso sino también favorecer la aparición de enfermedades dentales como caries.

Así que para los niños… barra libre de agua.

 

 

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