espejo

Un espejo es una superficie mágica que estimula su curiosidad. Tenlo en cuenta para divertirse desde los primeros meses.Están en todas partes: en los escaparates, en el ascensor, en las paredes de casa, en sus juguetes…

Un montón de objetos y lugares, desde un recipiente de cocina hasta el agua de una piscina, se convierten en una superficie mágica en la que ver reflejos animados. Un espejo es un juguete imprescindible… ¡y cuanto más grande mejor!

Ten presente que:

–Le costará entenderlo. Las primeras veces será algo para tocar y manosear. Más adelante, un objeto en el que observar cómo se refleja la luz y los colores del arco lris. Después, una ventana en la que se asoma una cara. De todos modos, hasta los dos años no entenderá por completo que ese niño que se ríe en sus narices no es otro que él mismo.

–Estimula su curiosidad y su inteligencia. Un espejo es una gran herramienta de aprendizaje. A veces le descubrirás colocando su mano sobre él como intentando ver qué hay en su interjor. Poco a poco irá relacionando acciones e imágenes; si él se aleja, la imagen también lo hace; si se desplaza hacia un lado, el reflejo actúa del mismo modo.

–Explota tu parte más creativa: ¿Cuántas veces te paseas con tu bebé en brazos por casa intentando que se calme o que se distraiga? Detente ante un cuadro o un reloj de pared, delante del espejo del baño o del recibidor, y acércate tanto como puedas. Te sorprenderán sus reacciones, muy efusivas y casi siempre acompañadas de risas.

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