Ver el cuerpo del bebé moverse en la cuna a causa del hipo es sin duda llamativo; en el caso de bebés un poco mayores es, desde luego, gracioso. ¿A qué se debe el hipo? ¿Debe preocuparnos? ¿Cómo cortar el hipo?
El hipo es un proceso benigno y transitorio, que suele durar entre diez y quince minutos. Se produce por contracciones involuntarias y espasmódicas de los músculos inspiratorios fundamentalmente el diafragma, que se asocia con un cierre retrasado y brusco de la glotis y que es lo que causa ese ‘hip’ característico.
En niños de corta edad, el hipo es muy frecuente. Es habitual después de llorar, cuando se utiliza un chupete de tamaño inadecuado, por problemas para coger el pezón (además de la leche traga aire que afloja el estómago) o debido al reflujo de alimento (frecuente en bebes).
También puede coincidir con cambios de temperatura en el ambiente o en los alimentos.
Los episodios de hipo son habituales en niños sanos, duran poco tiempo y no requieren atención médica. Tomar agua rápidamente, contener la respiración, comer dulce, pasarse un hielo y hasta dar un susto son los conocidos remedios caseros para curar el hipo.
Sin embargo, antes de tratar de asustar a tu bebé, te damos varios consejos para prevenir el molesto hipo. El primero es que revises si le estás dando de comer adecuadamente. Durante la lactancia, la mamá debe procurar que el pezón esté completamente dentro de la boca, que los labios se vean sobre el pezón y el pecho del bebé esté contra el de la mamá, para que no entre aire en cada succión.
El segundo es que limpies con frecuencia la nariz del bebé para evitar que el taponamiento de las vías respiratorias le haga respirar por la boca. De esta manera evitas que el niño tome aire frío y sin filtrar. Si tu bebé toma biberón, asegúrate de que el chupo no sea muy grande o muy pequeño.
Cuando el hipo dura más de 48 horas o se presenta en forma de ataques recurrentes hablamos de hipo crónico. En estas situaciones se recomienda una valoración medica que permita descartar problemas digestivos, neurológicos, pulmonares o psiquiátricos.