Las matronas desempeñan un papel fundamental a lo largo del embarazo y en el momento del parto. Son un gran apoyo para la madre y complementan el trabajo del ginecólogo. Actualmente, las matronas son personas diplomadas en enfermería con la especialidad de matrona.
En el sistema sanitario actual, las matronas siguen la evolución del embarazo con consulta propia realizando un seguimiento mensual de la gestación, además de las citas con el ginecólogo. Normalmente este control lo realizan en los centros de atención primaria.
La matrona controla el peso, toma la tensión, examina el abdomen de la mujer, escucha los latidos del bebé y nos aconseja sobre cualquier consulta que necesitemos hacerle, por ejemplo sobre higiene, hábitos del salud o alimentación. También es la encargada de dar las clases de preparación al parto, alrededor del séptimo mes de embarazo.
Si durante el embarazo el papel de la matrona es importante, en el momento del parto lo es aún más. Su función es guiar, servir de apoyo, dar seguridad a la madre y controlar que todo vaya bien en el momento del parto. Es ella quien controla la dilatación y con quien practicarás lo primeros pujos una vez que estés en la sala de partos. Controlará además el estado del bebé a través de la monitorización fetal.
En el caso de parto vaginal, te acompañará durante todo el período de dilatación y durante el expulsivo, cuando ya tu ginecólogo reciba al bebé. En caso de hacer cesárea, será el ginecólogo el que la realice. Su función no acaba en el parto. También puedes seguir en contacto una vez que el bebé haya nacido. En el posparto controlará los puntos de la madre en caso de episiotomía, examinará si el útero está volviendo a su tamaño normal, resolverá todas tus dudas sobre lactancia y servirá de apoyo en tus primeros días como madre.
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