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El sistema inmunitario es el encargado de defender y proteger nuestro cuerpo de una amplia variedad de agentes externos patógenos (dañinos) que nos rodean. Durante el primer  año de vida, el sistema inmunitario del bebé está todavía en proceso de maduración.

Esto le hace estar menor preparado que los adultos para combatir las posibles infecciones. No obstante, la leche materna refuerza, gracias a su especial composición, las defensas naturales del bebé. Se pueden diferenciar dos etapas dentro del primer año de vida:

• PRIMEROS MESES: Es importante reforzar las defensas naturales del bebé porque éste es muy pequeño y vulnerable y su sistema inmunitario es aún muy inmaduro.

• COMIENZO DE LA INTRODUCCIÓN DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA: El bebé deja de alimentarse exclusivamente de leche e inicia la diversificación de su dieta. En este período el organismo se expone a los agentes patógenos que pueden transmitir los nuevos alimentos.

Determinadas leches infantiles de inicio y de continuación han sido formuladas  basándose en las propiedades protectoras que tiene la leche materna para contribuir a reforzar las defensas naturales del lactante los doce primeros meses de vida.Por otro lado, en el mercado se encuentran también determinadas papillas funcionales que protegen al organismo durante el período de la alimentación complementaria porque contienen probióticos y prebióticos.

Algunos de los componentes de la leche materna que contribuyen a reforzar las defensas naturales del lactante son los siguientes:

1. BÍFIDUS (probióticos): La leche materna favorece a que haya en el lactante una flora intestinal rica en bífidus. Los bífidus se caracterizan por estimular las defensas naturales del bebé, ayudándolo en la maduración de su sistema inmune y protegiéndolo de las bacterias perjudiciales. Los bífidus también regulan el tránsito gastrointestinal, mejorando situaciones de diarrea o estreñimiento.

2. PREBIÓTICOS: Los prebióticos son el alimento de los probióticos (bífidus). Su presencia en la leche materna favorece la abundancia de los bífidus en la flora intestinal del lactante, permitiendo que el bebé se beneficie de sus efectos protectores.

3. LAS GRASA OMEGA 3 Y OMEGA 6: La leche materna contiene grasas del tipo omega 3 y omega 6. Estas grasas, además de intervenir en el desarrollo de la vista y  del sistema nervioso del bebé, colaboran en la maduración del sistema inmunitario.

4. LOS INMUNONUTRIENTES: Las células que componen nuestras defensas naturales necesitan determinados nutrientes, como el zinc, el selenio y los nucleótidos. La leche materna contiene estos inmunonutrientes para ayudar al sistema inmunitario a funcionar correctamente.
 

1 comentario

  1. El tema lo veo explicado en una forma sencilla y comprensible quizas unicamente talves hablar un poco sobre la importancia de los inmunonutrientes y su importancia en el sistema inmunologico del bebe.

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