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¿Estoy demasiado gorda para un embarazo que hago?. La obesidad debe considerarse una enfermedad y, al igual que ocurre con cualquier patología, repercute de forma desfavorable en el embarazo e incrementa los riesgos para la madre y el futuro bebé.

El sobrepeso en la gestación aumenta las posibilidades de contraer diabetes gestacional. En el futuro bebé, la consecuencia más frecuente de la obesidad maternal es la MACROSOMÍA FETAL: cuando el bebé pesa cuatro kilos o más al nacer.También ocasiona son más frecuencia partos difíciles e incrementa el porcentaje de, cesáreas. Además, éstas suelen tener mayores complicaciones.

 Aumenta el porcentaje de distocias de hombros, que se producen cuando, durante el período expulsivo, sale la cabeza del bebé pero no los hombros, porque presentan un diámetro mayor que la cabeza. Esta es una complicación muy grave para el bebé, ya que puede asfixiarse o, como resultado de las maniobras que requiere la situación, sufrir fracturas u otras lesiones.

Está demostrado que el peso de la madre al comienzo del embarazo determina, en cierto modo, el que tendrá el recién nacido, incluso en aquellas mujeres que, durante la gestación, aumentan menos de lo que se considera normal.

Las gestantes gordas deben llevar a cabo una dieta controlada para que su aumento de peso sea inferior a la de una gestante normal. Las madres que comenzaron su embarazo obesas suelen tener bebés con sobrepeso si no se someten a ningún tipo de dieta y aumentan o superan los kilos propios de una gestación corriente.

La obesidad en embarazadas, sin embargo, se suele tratar con éxito: se estima que entre el 10 y el 40% de las gestantes afectadas engordan menos de 5.400 kilos en esos nueve meses, cuando una mujer normal aumenta entre 10 y 16 kilos.

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