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Los niños en general son bastante impacientes, pero de dos o tres años son realmente impacientes. Todo lo quieren ya. Pero con un poco de calma, paciencia y tranquilidad los padres debemos enseñarles a que sepan esperar, aunque sea un ratito.

CONSEJOS:

• No conviene anunciar un acontecimiento con mucha anticipación. Aún no posee una mínima noción del tiempo (para él mis minutos son horas). Si le decimos que iremos al cine la semana que viene, la espera se le hará interminable. Es preferible comunicárselo un día antes.

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• Hay que cumplir la palabra. Si en un momento dado no podemos atenderlo y le pedimos que espere a que terminemos lo que estamos haciendo, luego debemos hacerlo (y no ponerle otra excusa, aunque nos surja un imprevisto). Si esperarnos no vale la pena, se enojará con razón y no volverá a esforzarse.

• Hay algunas ocasiones (tiene hambre, sueño, está cansado) en las que es lógico que esperar se le haga insoportable. En estos casos, atenderlo debe ser lo primero.

• Conviene llevar algún juguete para entretenerlo en las esperas largas (el médico, colas…) o inventar juegos sobre la marcha.

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