Durante la gestación es imposible no subir de peso. Muy pocas mujeres lo logran y, en muchos de estos casos, no es lo más sano. El problema está en la visión del cuerpo femenino que existe. Se festeja el que apenas se le note la panza o que de espaldas no parezca embarazada como si esos kilitos de más por el bebé que lleva dentro de su vientre fueran un crimen.

Todo esto influye en la imagen que tiene de sí misma la mujer en el embarazo y en su estado de ánimo. Pero no hay nada más bello que estar esperando un hijo. Lo importante es cambiar la mentalidad. Es una etapa a disfrutar, no en la que haya que matarse a dietas, además de que pueden faltar muchos nutrientes para el desarrollo correcto del feto. Tampoco hay que esconder el cuerpo ni sentirse mal. Mostró tu pancita con orgullo. No hay nada más lindo que una mujer embarazada.

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