a.- Del nacimiento al tercer mes: el bebé nace con el reflejo de Gaspring, también denominado reflejo de prensión. En consecuencia, es capaz de apretarnos con fuerza nuestro dedo. Durante mucho tiempo sus manos permanecen cerradas. Pero, a medida que este reflejo se desvanece, sus manos se irán abriendo.

Reflejo de prensión manual

b.- Alrededor de los tres meses: el niño es capaz de realizar encuentros casuales con sus dedos. Así, se siente muy atraído por sus manos, convirtiéndose en su foco de atención más preciado. Le entusiasma pasar largos ratos mirándoselas.

Esto parece algo sencillo pero, para él, supone un logro inmenso: se trata de su primera manifestación óculo-manual.

c.- De los tres a los seis meses: en un primer momento, es capaz de coger de forma involuntaria el sonajero que acercamos a su delicada mano. Pero, más tarde (alrededor del quinto mes de vida), ya es capaz de mover sus manitas con intención para coger o agarrar un muñeco, la mano de un adulto, objetos llamativos que estén a su alcance.

En este momento, podemos decir que ha aparecido la presión voluntaria; aunque todavía es muy imprecisa y sólo de tipo palmar. Es decir, coge los objetos entre la palma de la mano y los tres últimos dedos.

Dejar una respuesta