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Te contamos cuáles son las molestias típicas o más frecuentes, cómo puedes prevenirlas o aliviarlas:

1. ANEMIA:

La anemia está causada por unos niveles bajos de hemoglobina, que lleva el oxígeno por la sangre. Entre los síntomas se incluyen cansancio, palidez, debilidad física y dolores de cabeza, y si no sigues tratamiento alguno, acabarás agotada. Durante el embarazo se realizarán periódicos análisis de sangre para comprobar si tienes anemia, por lo general al final del primer trimestre (aproximadamente a las 13 semanas) y durante el tercer trimestre.

Cómo prevenirla:
En la mayoría de los casos se produce por una deficiencia de hierro, cuyas mejores fuentes son: carne roja, pescado graso, judías pintas, lentejas, albaricoques, espinacas, patatas, pan, cereales integrales, jengibre y melaza. Si el análisis de sangre indica que eres anémica, el médico te prescribirá unos suplementos de hierro, pero nunca los tomes por tu cuenta sin que sea él quién te los mande.

Efectos colaterales:
Uno de los efectos colaterales más frecuentes de la ingesta de suplementos de hierro es el estreñimiento. En el caso de que sea persistente, díselo al médico, ya que existen suplementos diferentes en el mercado, y puede que haya alguno que te vaya mejor.

Cuándo acudir al médico:
Si crees que está anémica en cualquier momento de tu embarazo, coméntaselo a tu ginecólogo. Si estás siempre cansada o te falta el aliento tus reservas de hierro pueden estar muy bajas, y deberías visitar al médico cuanto antes.

Un consejo:
La vitamina C ayuda a tu organismo a absorber el hierro, así que acompaña los cereales del desayuno con un vaso de zumo de naranja o cocina un filete de carne roja con salsa de tomate y toma de postre fruta. Por el contrario, el calcio impide que aproveches el hierro que recibes con la alimentación, así que evita los lácteos media hora antes y después de las comidas.

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